El día de hoy ha sido más tranquilo. Al menos en lo que a la mañana se refiere… porque Seb no me ha despertado, así que genial.
Hoy, los niños tenían que ir vestidos, si ellos querían, de rojo y negro. ¿Por qué? Porque esos son los colores de la ciudad de Christchurch, y en el día de hoy, se cumplía un mes después del seísmo que asoló esa ciudad de la Isla del Sur. Yo también me he vestido así: camiseta roja, pantalón negro y las Converse rojas.
Hemos ido al colegio, yo sin desayunar nada (no sé por qué, últimamente estoy mucho más lento para hacer las cosas por la mañana… creo que la rutina me afecta, y remoloneo cada vez más). Antes de empezar las clases, todos los alumnos y profesores hemos salido fuera a conmemorar el terremoto. Había muchos niños y profesores vestidos con algo rojo y negro, a lo mejor el 90% de todo el colegio. Lo malo es que hacía el típico clima de Wellington: cielo cubierto con chirimiri y mucho viento, y la verdad es que estar ahí fuera era bastante desagradable.
Ya en clase, no he hecho nada de especial. He estado ayudando a unos niños a leer unos libros y a hacerles preguntas para cerciorarme de que han entendido lo que han leído. Lo más interesante ha llegado durante el morning tea, en el Staff Room: Glen celebra una barbacoa en su casa el viernes, y todos los profesores han sido invitados, incluido yo. Cada profesor que va, puede llevar un plato de comida, y si voy, porque todavía no sé si nos vamos a ir el viernes de viaje a algún sitio de la Isla Norte, no sé que puedo hacer o llevar… Tiempo tengo para pensar.
Y a la vez que estaba mirando la lista en la que te tienes que apuntar si quieres acudir a la barbacoa, ha venido Glen acompañado por otro profesor (uno de los 4 que hay en el colegio, acordaros) y me ha dicho que si quería ir con los alumnos más mayores (tres clases de 35 niños cada una, y que tienen 12 años) el jueves a jugar al fútbol a un campo que hay cerca del colegio. “¿Perdón? ¿Has dicho fútbol? ¿Dónde tengo que firmar?” Con el tiempo que llevo sin hacer nada, pero NADA de deporte, cualquier cosa sonaría bien… ¡pero es que encima es fútbol!
Le he dicho que llevo un mes sin jugar al fútbol, y que tengo unas ganas locas… así que por supuesto que iba.
Y ya tenía pensado irme, cuando me ha dicho que si también quería acompañarles, el viernes, al festival de teatro al que fui la semana pasada (llamado “Capital E”). “¡¡Jajaja!! ¿Es mi día de suerte? Claro que me apetece ir al teatro.” Glen me ha dicho que si no me importa que sean mayores… y le he dicho que no, porque en Madrid, cuando he hecho las prácticas, los niños con los que me he manejado tenían entre 10 y 12 años, y, sinceramente, los prefiero a los de 6. Lo que pasa es que, con el tema del inglés, a lo mejor es más complicado estar con los mayores, pero por intentarlo que no quede.
Después del morning tea han ido a la biblioteca, a continuar con la explicación sobre los terremotos, las medidas de prevención, y han llegado hasta los víveres necesarios que tienen que tener en casa por si tiene lugar un terremoto.
He ido a casa a lunchear, he estado hablando con Víctor y con Jorge por Skype, y luego he vuelto al colegio. Hemos hecho los famosos grupos, y he estado ayudando a los mismos que ayer: leer un libro, hacer preguntas. Y la hora ha llegado a su fin. Por lo demás, el día ha pasado sin más. He ido a casa, he cuidado de Seb, he hablado con algunos de los españoles, que tienen pensado quedar mañana para hablar de lo que vamos a hacer este fin de semana, y me he ido prontito a la cama, porque me dolía la cabeza y todo me daba vueltas, y seguía teniendo la tos ronca con muchos mocos…
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