Nueva Zelanda. UTC/GMT +12 horas.¿Y esto qué es?
Pues significa que existe una diferencia horaria de 12 horas entre NZ y España, por lo que la comunicación será un tanto difícil.
Por ello, este blog será el punto de encuentro en el que yo plasmaré mis experiencias allí vividas, y vosotros podréis leerlas.
29 mar 2011
Lunes 28
Domingo 27: Cape Pallister
Sábado 26: Rivendel y Castlepoint
. Viernes 25
Jueves 24
Miércoles 23
Martes 22
Lunes 21
Domingo 20: Rotorúa
Sábado 19: Lago Taupo
Viernes 18: Capital E, y primer viaje de fin de semana
Y aquí empieza otra historia completamente diferente. ¿Os acordáis de que el día anterior íbamos a mirar lo del coche que habíamos alquilado, y que al final se nos hizo la hora? Pues agarrarse que vienen curvas…
Jueves 17 o St. Patrick's Day
Miércoles 16
15 mar 2011
Martes 15
El caso es que hemos tenido que darnos prisa, pues hemos amanecido a las 7:50, y todavía Seb tenía que lavarse, vestirse, desayunar y preparar la mochila. Al final hemos salido a las 8:30, porque el niño, se ha quedado mirando a la nada durante bastantes minutos en el desayuno, y no ha comido nada mientras. Este niño se podría pasar el día pensando en cuán maravilloso es el mundo sin apartar la mirada ni un ápice de donde la ha fijado por primera vez.
Aspectos negativos:
Me va a quitar cosas que hacer con los niños y con las que puedo aprender.
Al ser más en clase, menos trabajo vamos a realizar cada uno, por lo que me
voy a aburrir bastante.
La Educación Física seguirá siendo mía (¡jajaja!), aunque sean 15 minutos al
día, ya que yo soy el diplomado en esa disciplina.
Tendré menos estrés por
tener que ayudar a los niños, y tener a otra persona a su cargo te libera
responsabilidad, y más si ella es kiwi.
Podré hablar con ella y seguir
mejorando mi nivel de inglés. Me encuentro más cómodo hablando con personas de
mi edad, que con personas más mayores.
Eso es lo que se me ha ocurrido de primeras, aunque seguro que hay algo que se me pasa por alto, pero eso ya lo veré cuando me pase o me acuerde.
Y continuando con el día, por la mañana he estado ayudando a otros 4 chavales a pronunciar distintas palabras, como school, some, with, thing, little, after… Palabras que son difíciles para los niños de esta edad (ni qué decir de la dificultad a la hora de escribirlas).
Después del morning tea los niños han ido a la biblioteca dónde les han explicado qué son los terremotos, qué materiales aguantan terremotos sin que se rompan, y los pasos a seguir en caso de terremoto: “drop, cover and hold on” (que se traduce como “agacharse, cubrirse y agarrarse/sujetarse”) y los sitios que hay que evitar, como muebles, ventanas y cosas con cristales, objetos inestables, y paredes exteriores. También han hecho un simulacro, y el resultado ha sido bastante curioso… sólo un par de chavales han cumplido lo enseñado, mientras que el resto se han colocado en zonas peligrosas, que podrían haberles dañado en caso de (un verdadero) terremoto.
Mientras he estado atendiendo, y a la vez miraba algún que otro libro. He visto uno que contaba la historia entera de “Espartacus”, cosa que me ha extrañado… ¿Cómo los kiwis van a saber quién era Espartaco, y menos los niños de entre 6~12 años? Y no es que el libro fuera corto… era denso como ninguno. También había un montón sobre la historia de NZ, de los peligros naturales, y algún que otro libro de países europeos, como Alemania, UK, Italia, Francia, y por supuesto, ninguno de España.
Después del lunch, Glen me dijo que tenía que cuidar a los niños durante 15 minutos pues él iba a ausentarse para ir al hospital, porque iba a acompañar a su hija que le habían diagnosticado diabetes. Dicho y hecho, les he leído un cuento, y les he hecho trabajar por grupos, al más puro “Glen-style”. Glen ha venido después de 25 minutos, y no se ha inmiscuido en el devenir de la clase, dejándome a mí el mando. Y la verdad es que no ha salido tan mal como yo pensaba, aunque es cierto que 23 niños trabajando distintas cosas es bastante estresante, porque cada uno te pregunta por una cosa distinta.
Ya de vuelta en casa, a cuidar de Seb, con el que he estado haciendo una casa con cartón, con habitaciones, garaje, puertas, y tejado, para un ratón de peluche que tiene. Y la verdad que ha quedado cuca.
Hoy tenía pensado ir a Lower Hutt y quedar con mis compañeros españoles para hablar de dónde vamos a ir este fin de semana, pero habían quedado a las 16:00, y no he podido ir, ya que tenía que cuidar a Seb. Les había comentado de quedar después de que yo terminara de cuidarle, pero no he recibido noticias…
Hoy para cenar hemos comido… nachos con fréjoles, zanahoria, brócoli, y salsa mexicana. ¡Y eso nada más! Nada de ser un entrante ni nada. Plato de nachos con salsa y a comerlos… Dentro de una hora volveré a tener hambre…
Hoy espero irme pronto a la cama, después de haber hecho algunos trabajos que tengo pendientes. No puedo irme a dar un paseo porque está lloviendo y hace mucho viento… así que aprovecho a hacer estas cosas.
Lunes 14
He ido al colegio, donde estaba Glen, después de su ausencia, y me ha comentado que quería hacer un ejercicio con los alumnos consistente en que ellos tenían que dibujar algo que estuviera presente en su vida cotidiana (una silla, una casa, un plato) y además escribir su nombre en inglés, en maorí (es lengua oficial aquí en Kiwiland), y, por último, ¡en español! Por fin iba a hacer algo para lo que de verdad puedo ayudar (aparte de las clases de educación física). Y la verdad es que me lo he pasado en grande ayudando a los niños a escribir las palabras en español, y ayudándoles a pronunciarlas… Ha sido bastante gracioso.
Pero eso ha sido después del “morning tea”. Antes había ayudado a 4 alumnos a contar del 1 al 20, y a averiguar qué número iba antes y qué número iba después de 1X (donde X es la unidad, y el 1 es la decena).
Cuando ha llegado la hora del lunch, me he ido a casa. Allí me he conectado al Skype, y he visto a mi padre conectado. Le he llamado, y ha agregado a Pablo y a Mariana a la conversación. Eso implica que en una misma conversación han participado gente que está en España, en Francia, en Chile y en NZ. Tres continentes en una sola conversación.
Hemos estado hablando de bastantes cosas: cosas kiwis, cosas japonesas, cosas españolas... Ha sido agradable, y he descubierto que no gasta mucha conexión de internet (si es únicamente comunicarse por voz, y no por cam) porque hemos estado hablando durante 30 minutos, y sólo he consumido 20 MB. Así que, voy a hacerlo más a menudo. A las 12:30 de aquí (00:30 en España) estaré conectado al Skype la mayoría de los días.
Y para comer me he hecho un sándwich con una loncha de bacon, lechuga y mayonesa, pero a toda prisa porque llegaba tarde a clase.
Ya de vuelta al colegio, Glen me ha pedido que diera clase de P.E. (Physical Education, que significa, Educación Física) a los distintos grupos que él iba a hacer (acordaros que suele dividir la clase en grupos). Y les he preparado una clase que consistía en: imitar un animal y el resto tenían que adivinarlo, pases entre compañeros con balones de gomaespuma y finalmente, el juego que más les ha gustado. Les he tirado la pelota, y ellos tenían que atraparla. Quien la atrapaba, sumaba un punto. Y así, he llegado a lanzar 4 pelotas a la vez, y era entretenidísimo ver a los alumnos correr de un lado para otro persiguiendo las pelotas.
Luego la hora a terminado y los niños se han ido a casa. He ido a recoger a Seb a su clase, y me lo he llevado a casa. Allí ha hecho los deberes, sin protestar, y a las 19:00 he empezado a escribir lo acaecido el fin de semana y lo de hoy. Ahora mismo son las 23:00. Y me voy a la cama.
Domingo 13: barbacoa en la costa.
¿Qué? ¡¡Si no me va a dar tiempo!!
La contesté que el plan era a las 15:00, y que tenía pensado (y no me quedaba otra) que coger el autobús que me dejaba en la Estación de Autobuses (ni un minuto se tarda desde allí hasta el Parlamento) a las 14:50.
Después, caí redondo en el sueño…
Sábado 12, Matiu-Somes Island y Westpac Stadium
Me duché, me preparé, y no desayuné porque había tomado algo unas horas antes en el Mc Donalds, y no tenía hambre. Cogí el autobús, y quedé con mis “spanish mates” (compañeros españoles) en un bar de Courtenay Place (pronunciado Curni pleis), que es como la calle de los bares, pubs y discotecas de Wellington, junto con Cuba St. Allí estaban desayunando, y nos costó ponernos en marcha.
A eso de las 12 nos fuimos al puerto, pasando por un festival gay que estaba celebrándose en una céntrica calle de Wellington. Allí estaba un stand de Telecom (una operadora de teléfono) con un juego que consistía en traspasar tres veces seguidas un minibalón de rugby de gomaespuma a través de un agujero que estaba en una pared a unos 2~3 metros de distancia, y cuyo tamaño era como el de un sobre de correo. ¿Cuál era el premio? No lo sabía, pero lo intenté. “No me cuesta nada intentarlo”. Pues bien, 3 de 3; y regalito al canto. Podía elegir entre una chocolatina, y un minibalón de rugby como con el que había tirado. No hay color. Todos sabéis que es lo que cogí. Y no, no fue la comida, pues a pesar de mi hambruna, los balones siguen siendo mi perdición. Y así conseguí mi minibalón de rugby.
Continuamos nuestro camino, y llegamos al puerto, y de ahí, al mostrador de la compañía que gestiona los viajes a la isla. Allí vimos el horario, y descubrimos que el siguiente salía a las 14:15, y el el de vuelta, y último, a las 16:25. El viaje duraba unos 25 minutos, por lo que nos quedaba hora y media para ver la isla. La mujer nos aseguró que en una hora y cuarto se veía fácil. El problema era que, además, los demás tenían que coger las mochilas y bolsas que dejaron en el albergue, y que tenían que recoger antes de las 17:00. Y si íbamos a la isla, llegaríamos a Wellington a las 16:50. Y era imposible ir hasta el albergue y coger las cosas en menos de 10 minutos. Estuvimos dialogando para ver que hacíamos, y al final quedamos en que iríamos Celia, Teresa, David y yo; y Rocío y Bea se quedarían en tierra para recoger las bolsas y demás del albergue y dar un paseo.
Así que para hacer tiempo, fuimos a comprar las entradas para el partido de rugby. Jugaban Hurricanes vs. Chiefs. Los Hurricanes (pronunciado jiurriqueins) es el equipo de Wellington, con sede en el Westpac Stadium; mientras que los Chiefs (pronunciado chifs) son de Hamilton, una ciudad del norte, próxima a Auckland. Las entradas más baratas costaban 27 $NZ, y cuyos asientos estaban en uno de los fondos. Le preguntamos al vendedor que si cabría la posibilidad de cambiarnos a un sitio mejor si es que no había mucha gente. Nos dijo que por supuesto, que mucha gente hacía eso, y es porque no va mucha gente al campo, y tampoco hay mucho control de seguridad en ese aspecto. Así que decidimos comprar las entradas más baratas, y si se veía mal desde nuestra posición, cambiar de asientos.
Llegó la hora de volver al puerto para coger el ferry que nos llevara a la isla. Y allá que fuimos. Nada más llegar a la isla, después de 25 minutos de travesía, nos metieron en una casucha, con el resto de la gente que había venido en el ferry con nosotros, y nos dieron una charla de 10 minutos mínimo con las cosas que no debíamos hacer, ya que era una isla con una biosfera particular, y que debía seguir siéndolo. Por lo tanto, teníamos menos tiempo para ver la isla. Nos pusimos en movimiento, y los paisajes eran increíbles. El día era estupendo, y hacía sol y calor. Entre fotos, paradas, y demás, descubrimos que nos faltaban apenas 20 minutos para que el ferry saliera (y si sale, o esperas al siguiente, o, en nuestro caso, porque este era el último, te quedabas en tierra hasta el día siguiente), y que todavía estábamos en la mitad de nuestro itinerario. Nos dimos toda la prisa que pudimos, y al final llegamos como 10 minutos antes de la salida del mismo… Yo me había llevado bañador, e intenté bañarme mientras esperábamos, pero fue imposible: el agua estaba helada.
En esas estábamos cuando el ferry llegó, tuve que ir descalzo hasta el barco y luego ponerme las zapatillas. Llegamos a Wellington a las 17:00, compramos algunas cosas, y nos fuimos para el estadio de rugby. El Westpac Stadium es un estadio multiusos. El campo es totalmente circular, lo que permite jugar fútbol, rugby y cricket. Los tres deportes con más peso en NZ. Tiene una capacidad de 36.000 espectadores, y sinceramente, cuando entras, no lo parece. Da la sensación de estadio pequeñito, con bastante distancia entre el campo y las gradas, aunque el sonido es bastante bueno, ya que, cuando yo aplaudía o gritaba seguro que se oía en el resto del campo (digo esto porque la gente era tan fría, y animaba tan poco, que cualquier palabra que gritaras parecía que retumbaba en el estadio). En esas estaba de animar o de desproticar contra algún jugador cuando hacía una gambada (que significa “cagada”) que cuando me di cuenta estaba sin voz, totalmente afónico. A pesar de que notaba dolor en la garganta, yo seguía animando. Y es que… ¿cuándo voy a volver a vivir un partido de rugby en NZ? Nunca más, ya que el siguiente partido que los Hurricans juegan en casa es a finales de Abril…
En los Chiefs jugaba un jugador kiwi bastante famoso por la gente que fue al estadio, ya que aplaudía cada jugada que emprendía, a pesar de ser del equipo contrario. En el segundo tiempo me enteré que era Tana Umaga, una especie de eminencia aquí en Wellington, porque estuvo jugando en los Hurricanes desde el 94 hasta el 2007. Una especie de Raúl González Blanco. Se retiró en 2007 y volvió este año para jugar, según parece, el mundial de rugby que se celebra en NZ en septiembre.
http://en.wikipedia.org/wiki/Tana_Umaga
El partido estuvo bastante entretenido. Me encantó. La primera parte terminó 10-13 para los Chiefs, tras jugadas bastante espectaculares. Pero al principio del partido parecía más una pachanguita que una competición oficial, y tan importante como lo es la Super Rugby League, en la cual participan 15 equipos (Australia, NZ, y Sudáfrica aportan 5 equipos cada uno). Pero al final fueron entrando en calor, y el partido acabó emocionantísimo.
En la segunda parte nos pusimos en la zona lateral, casi a la misma altura que la línea del medio del campo, así que veíamos mejor todo lo que pasaba en el campo. Nos encontramos con unos chilenos, y los chicos españoles de ayer (Miguel, el de Moratalaz, y Oihan, el de Vitoria) estaban por ahí, y les mandé un sms diciéndoles dónde estábamos. Y también se cambiaron de sitio, para venir a donde estábamos nosotros. Al final, el partido acabó 29-26 ganando el equipo local, para alegría de todos, pero con un poco de suspense, y pidiendo la hora.
Después del partido, todos, absolutamente TODOS los jugadores, se quedaron en el campo firmando autógrafos a todo aficionado que se lo pidiera, ya que la gente podía bajar al césped. Yo me encontré una bandera con el escudo de los Hurricanes, la cogí, me fui a las gradas que están al lado de la boca de vestuarios y se la daba a los jugadores para que me la firmaran. Ahora tengo una bandera con muchas firmas y no sé a quién pertenece cada una…
Aquí os dejo un enlace del estadio, para que le echéis un vistazo.
http://en.wikipedia.org/wiki/Westpac_Stadium
http://westpacstadium.co.nz/
Cuando terminó el partido salimos en dirección a Courtenay Place, que como he dicho, es el sitio donde la gente sale por la noche. Allí estuvimos sentados en un banco hasta que nos pusimos en marcha, y fuimos al “Estadio” dónde coincidimos con Miguel y Oihán, y con el “vasco”, jefe del equipo de tierra del barco fastidiado en el puerto (menudas risas que nos echamos con él…). Luego fuimos a un karaoke, que no nos gustó nada, y al pub irlandés, y terminamos en la casa de un amigo mexicano que suele tocar con su grupo en el Estadio, y que conocimos la semana pasada.
Llegué a mi casa a las 7:30, que es bastante tarde, y al día siguiente tenía pensado ir al Parlamento de NZ con unas amigas japonesas que conocí en el WBS, a eso de las 15:00, por lo que tenía que levantarme a las 14:00.
Viernes 11
Así que la mandé un mensaje (un text, como dicen aquí) preguntándoselo. La verdad es que no sabía cómo formular la pregunta, porque es un poco comprometido para ella. Creo que le puse algo así como: “Buenos días Gillian. Saliste de casa pronto y no pude preguntarte si esta noche pueden quedarse a dormir algunos de mis amigos. Si estás de acuerdo, ¿cuántos podrían venir? ¿Uno o dos?”. Y la madre inmediatamente me dijo que dos estaba bien, que como Seb estaba con su padre, podíamos dormir en su habitación, donde hay una cama de sobra (Seb duerme en una litera) y hay guardado un colchón hinchable.
Dicho y hecho. Se lo dije a mis compañeros españoles para ir haciendo los planes. En principio era salir el viernes por la noche, y levantarnos pronto al día siguiente para ir a la isla que hay en la bahía de Wellington, llamada Matiu-Somes Island y después volver a eso de las 5, cenar, e ir al Westpac Stadium para ver un partido de rugby.
Pero antes, tenía que ir al colegio. Allí, Glen no iba a ir por no sé qué problemas que tenía que solucionar, y estaba Donna como profesora.
Donna, en comparación con Glen, es más de la vieja escuela (puede que por su edad), que le gusta que esté todo más controlado, menos libertad de movimientos de los niños. Es por ello que no contaba conmigo para nada, como reflejó que el miércoles pasado me diera los lapiceros para que los sacara punta. Pero me equivoqué. Nada más entrar en clase me dijo que antes del “morning tea” me iba a dejar a los niños para que hicieran algo de Educación Física. Y así fue. Cogí a los niños y les expliqué unos pequeños juegos: para calentar estuvieron haciendo el ejercicio de tocar los colores del patio, pero añadiendo qué tipo de objetos tenían que tocar: columpios, puertas, determinadas zonas… El siguiente juego consistió en carreras en las que tenían que partir desde distintas posiciones: de pie, de pie pero de espaldas, sentados, sentados de espaldas, tumbados boca abajo, boca arriba… Y por último, tuvieron que seguir una especie de camino formado por las letras del abecedario dibujadas en el suelo en que yo les tiraba una pelota, y ellos la tenían que coger y así sumaban un punto. Este juego les gustó, así que fui añadiendo pelotas hasta un total de 3 pelotas a la vez que tenían que coger.
Después de esto, tomaron el “morning tea” y cuando éste finalizó, y los niños se sentaron en la alfombra, una marabunta de niños más mayores entró en la clase. ¿Y ahora esto qué es? Pues esto amigo mío, son los “buddies” (colegas, compadres, “compas”, cuya palabra viene de compañeros) de los niños de la clase – me dijo Donna. Y me explicó que cada alumno de mi clase estaba adjudicado a uno de los alumnos mayores, y éstos les ayudaban a hacer ejercicios, lectura, escritura, comprensión… Otra cosa distinta a España, o al menos, que no había visto nunca hacer, aunque me supongo que algunos colegios lo llevarán a cabo.
Estos “buddies” estuvieron sólo media hora porque todos los alumnos tenían que ir a una asamblea que tiene lugar cada dos viernes. Son actuaciones de las distintas clases, y diversos anuncios que se hace a toda la comunidad escolar. Al carecer de pabellón, se hace en el aire libre, rezando porque no llueva mientras se lleva a cabo dicha asamblea. Tuvo lugar a las 12:00 del mediodía, y acabó a las 12:40. Los alumnos de mi clase participaron leyendo un par de historias con dibujos. También habló la directora, y me presentó a todos los alumnos y profesores, diciendo que iba a estar 5 semanas, y que era de España.
Cuando terminó la asamblea volví a casa a “lunchear”, y comí un sándwich de bacon y queso que me supo a gloria.
Retorné al colegio, y durante hora y media apenas hice nada porque los alumnos estuvieron haciendo un reloj con cartulina, y la verdad es que se valen por sí solos. Eso sí, algunos chapuzas hay.
Cuando volví a casa me dijeron que habíamos quedado a las 20:30 en la estación de trenes de Wellington, y que íbamos a hablar de lo que íbamos a hacer esa noche, el sitio donde iban a dormir algunos, y quién se venía a mi casa a dormir. Antes de salir, me hice una especie de espaguetis que venían en una lata de conserva, y que la verdad, no estaban muy buenos.
Salí para la estación, y el autobús que tenía pensado coger directamente ni pasó. Tuve que esperar al siguiente, y llegué un pelín tarde de la hora prevista. Pero justamente entré en la estación de tren cuando los demás estaban saliendo. Entonces echaron a suertes quién venía a dormir a mí casa y los afortunados fueron Bea y David, y las otras tres chicas (Celia, Rocío y Teresa) dormirían en un hostal/albergue.
Pero primero teníamos que encontrar un hostal, y nos pusimos manos a la obra. Pero no sé porqué, ni ninguno de nosotros lo sabíamos, en los tres sitios que preguntamos no había sitio, estaban TODAS las habitaciones ocupadas. Y ya, a la desesperada, encontraron un sitio al lado de “Ostería El Toro” que creo que ya hablé de ese sitio en algún post anterior (es un restaurante italo-español). La habitación era para 5 personas y el precio eran 150 $NZ, es decir, a 30 $NZ por persona la noche. Por lo tanto, nadie se iba a venir a mi casa a dormir. Y nada más salir del albergue, me llega un mensaje de Gillian diciendo que las camas ya están preparadas y que se iba a dormir que mañana se levantaba pronto. Vaya por Dios… La pobre mujer se había deslomado haciendo las camas para nada…
Con eso resuelto, y que nos había dado verdaderos quebraderos de cabeza, ya podíamos disfrutar de la noche en Wellington, aunque sinceramente, es bastante pobre. Fuimos a un local donde había montones de mesas de billar y un cantante cubano que conocimos la semana pasada durante el festival al que acudimos (me falta escribir el post de la semana pasada, así que éste es un personaje nuevo para vosotros). Allí estuvimos jugando al billar y hablando hasta que nos cambiamos de sitio.
En la estación me había enterado del terremoto de Japón, de 8,8 en la escala de Ritcher, y aquí en el local me informaron del tsunami que el terremoto había provocado. Esa información decía que NZ estaba advertida de la llegada del mismo, y que se tenían que tomar medidas preventivas. Eso causó en una de las chicas españolas (Esther) una especie de agonía de que estábamos en peligro, y estuvimos intentando convencerla de que, primero, el tsunami no sería tan fuerte y peligroso, y segundo, que la posición de Wellington en NZ era tal, que no sufriría las olas del mismo. Pero no hubo forma, y se fue a casa bastante preocupada. Se volvió antes que el resto porque tenía que coger un tren que la dejara en casa, junto con la chica que falta por nombrar, que es Virginia.
Nosotros, por nuestra parte, cambiamos de sitio. Intentamos ir a uno que está en Cuba St., pero estaba cerrado, y luego intentamos ir al sitio al que hemos estado yendo estos días de salida por Wellington: a un sitio llamado “Estadio”, que ponen música sudamericana, y que a Rocío y a Teresa les encanta. Pero estaba también cerrado. En ambos trayectos conocimos a un madrileño de Moratalaz, de nombre Miguel; y a un vasco de Bilbao, llamado Eduardo (este bastante entrado en años).
El primero estaba aquí con un visado llamado “Working-holiday”, que es algo así como trabajando y de turismo. Es un visado que te permite estar un año en NZ. Y el “vasco” (como yo le llamo), está aquí porque es el jefe de tierra del barco “Central Lechera Asturiana” que participa en la “Barcelona World Race” (una regata/carrera de barcos tripulados por dos marineros alrededor del mundo), y dicho barco está atracado en el puerto de Wellington porque tiene roto el mástil. Así que él tiene que encargarse de que todo salga bien, y de asegurarse de que el barco vuelve a la competición, porque el patrocinador quiere que el barco termine la regata (los demás ya han pasado el Cabo de Hornos).
