Nueva Zelanda. UTC/GMT +12 horas.
¿Y esto qué es?
Pues significa que existe una diferencia horaria de 12 horas entre NZ y España, por lo que la comunicación será un tanto difícil.
Por ello, este blog será el punto de encuentro en el que yo plasmaré mis experiencias allí vividas, y vosotros podréis leerlas.

1 mar 2011

Lunes 21

Me había puesto la alarma a las 6:20 AM para que me diera tiempo suficiente a ducharme, vestirme, prepararme, desayunar y hacerme el lunch (la comida que tienen aquí los kiwis, si es que se puede llamar comida…) para salir a las 7:15 a coger el bus que me llevara a Lower Hutt que es donde está el Wellington Bussines School (WBS), el centro donde tengo que ir a hacer el curso de inglés.

Me desperté antes de que la alarma del móvil sonara, en parte porque no tenía sueño, y en parte porque resulta que Gillian (la madre) para ducharse usa mi baño (sí, tengo un baño para mí sólo). Y en esta casa, cuando se abre el grifo de cualquier lado, es como si una avalancha de agua amenazara con echar abajo la casa… Así que, con los ojos abiertos escuchando cómo el agua corría, me levanté, esperé que Gillian terminara de ducharse, y entré yo.

Después, coser y cantar: vestirme, desayunar unos cereales bastante intragables, tomar un vaso de leche con pseudo-café, y prepararme el almuerzo (un sándwich de lomo, o lo que tomen aquí que sea parecido al lomo… no pregunté el nombre…).

Salí a las 7:05 bastante sobrado de tiempo, y con el itinerario en la cabeza del día anterior que me enseñó Gillian, y con mapas de los autobuses que tenía que coger. Los autobuses vinieron a su hora, y sólo tuve que preguntar en qué parada tenía que bajarme para poder hacer la conexión entre autobuses de forma correcta.

Llegué al WBS 20 minutos antes de lo previsto (las clases empezaban a las 8:30), y me fui a ver en qué grupo estaba asignado. Vi a un tal Álvaro Sánchez asignado en el grupo Upper-intermediate, pero no creí que fuera yo. Me asaltó entonces una mujer que suponía que era la encargada de estas cosas (al final acerté) y me preguntó que si estaba en la lista. Le dije que no, que vi un nombre como el mío, pero que mi apellido no era ese. Me dijo que me esperara que lo iba a consultar. A todo esto, el sitio estaba vacío, no había nadie dentro del edificio. Otra mujer me asaltó y me enseñó las zonas interesantes (todo en la misma sala, parecido a un comedor de escuela, pero más pequeño):
tazas > café y azúcar > leche y agua caliente > mesas
> mesa de ping-pong.
No me hacía falta saber más. Ese iba a ser mi itinerario todos los días.
Después de tomar un café sentado, vino un hombre, que me habló en castellano. Era Juan Manuel, el coordinador de los estudiantes de lengua española. Me dijo que el primer día iba a ser de orientación, presentación de la escuela, horarios y demás parafernalia. Me condujo a la planta de arriba a una sala en donde esperamos a que el resto de los españoles fueran llegando. Cuando estuvimos todos, empezamos la charla informativa. Nos comunicaron que el horario iba a ser el siguiente:

1ª hora, de 8:30 a 10:00
2ª hora, de 10:15 a 11:45


y que las clases iban a consistir en clases prácticas y habladas, en las que se iban a tratar gramática, expresión oral, escrita, lectura y comprensión oral. Nada nuevo que no viéramos y estudiáramos en España.

Después de esta charla, David y yo tuvimos otra con una mujer llamada Bee. Esta vez sobre el cuidado de los niños en NZ (recordaros que David y yo estamos en régimen de Demi-pair, esto es que cuidamos al niño 10 horas a la semana). La mujer fue bastante amable, y nos instó a seguir a rajatabla lo que nos iba a decir. Ya íbamos avisados desde España, pero siempre está bien refrescar la memoria. Aparte de hablarnos sobre el cuidado infantil, también nos habló de algunos hábitos que las familias de NZ tenían: comida, Internet, baño… Más adelante os las explicaré más detenidamente.

Finalizamos la charla y el horario lectivo terminó. Yo tenía un problema con el transporte, y era el siguiente (NOTA: 1€ = 1,5 $NZ):
El transporte en Wellington (y por ende, en NZ) es CARÍSIMO. En mayúsculas porque es más caro que en Londres o en París, y además por goleada. Un viaje en autobús, sin cambiar de zona (igual que en Madrid, tiene zonas estilo A, B1, B2…) cuesta unos 3 $NZ. Y si encima tienes que pasar por 4 zonas distintas (en mi caso, de la 1 tengo que ir a la 4, lo que en Madrid puede ser B2) pues el viaje se eleva a 5~6 $NZ. En total, tengo que coger dos autobuses para ir, y dos para volver. En total: 15 $NZ por día. Pues bien, se supone que los estudiantes del WBS sólo pagan 20 $NZ semanales por el transporte y el resto lo paga el centro, y yo a la semana tenía que pagar unos ¡70 $NZ!
Lo que al final conseguí, tras muchos cálculos de una pobre señora que navegaba por la página web de los transportes en Wellington para averiguar qué se podía hacer, una tarjeta mensual (30 days-pass) que costaba 185 $NZ. Como yo sólo tenía que pagar 20 $NZ a la semana, el total que tenía que poner era 40 $NZ, así que el resto me lo pagó el WBS. Así que tengo ahora una tarjeta mensual con la que puedo ir a cualquier sitio de Wellington y alrededores usando el transporte que permita utilizar dicha tarjeta (el tren por ejemplo no la acepta), pagando bastante poco.

Cuando terminé en el WBS, me volví pronto a Wellington porque Gillian me tenía que enseñar el colegio de Seb, que es el mismo en el que voy a hacer las prácticas, para saber dónde le tengo que recoger, y además, presentarme al que va a ser mi tutor durante esas 5 semanas de prácticas. Y la verdad es que el profesor parecía bastante simpático (a cada cosa que decía respondía “cool”, que viene a ser “genial” o “espléndido”; pero yo creo que era porque tampoco entendía mucho de lo que le contaba…) aunque tenía un acento bastante raro, y me costaba entenderle. De primeras ya me dijo que iba a hacer muchos talleres conmigo para que les contara a los niños cosas sobre mi país.

Los niños, por cierto, tienen 5 años. En mi opinión, son bastante pequeños para mi gusto. Prefiero un poco más mayores, que tengan más independencia, sean más despiertos, más pícaros… pero los de 5 años son más dóciles, y en caso de que me falte inglés, no se alborotarán tanto. La clase, que también vi, no difiere en mucho a las de España: mucho taller, mesas juntas y pequeñitas (hay que tener en cuenta que 5 años en España es Educación Infantil, mientras que aquí ya es considerado “Primary”).
El día terminó sin mayores sobresaltos, y me fui a la cama bastante cansado.

La anécdota del día es la siguiente: al volver a Wellington, a eso de las 12:30 del mediodía, había un señor ya entrado en años, completamente rapado, con una especie de kimono y con apariencia extranjera. Se parecía bastante al cantante de “Midnight Oil”.Cogimos el mismo autobús, y le invité a sentarse conmigo porque continuamente miraba para donde yo estaba sentado. Él lo hizo, e iniciamos una agradable conversación:
- ¿De dónde eres?
- De Alemania, más concretamente de Ravensbruck.
- ¿Y qué haces aquí en NZ?
- Soy un monje budista que lleva aquí 4 años, y hoy me
vuelvo a mi país.

Y a partir de ahí la conversación se tornó en cómo funcionaba el mundo, con movimientos positivos o negativos que cada uno, con sus acciones, creaba, y no con sentimientos buenos o malos como la mayoría de la gente cree. Su opinión es que la gente desea cosas, y ese deseo le genera sufrimiento, independientemente de si al final se consigue o no.
También hablamos del Karma y las acepciones y significados que tiene. Se me pasó muy rápido el tiempo (unos 30 minutos) y la conversación en inglés fue totalmente fluida. Ni yo mismo me imaginaba semejante nivel de inglés como para seguir y mantener una conversación de ese nivel. Hasta preguntaba cosas que el pobre no sabía cómo responderme…
- Que tengas un buen viaje, y un placer conocerte.
- Lo mismo digo, y que sepas que haces unas preguntas muy interesantes. Reflexiona sobre las cosas que deseas, y ayuda a la mente a no sufrir por desear tantas, ya que no siempre puedes alcanzarlas. Piensa siempre en positivo, y recibirás positivismo. Piensa
en negativo, y recibirás negativismo. Pero siempre, sé tu mismo.

Se lo dijo una vez un monje budista a un estudiante español en NZ.

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