Nueva Zelanda. UTC/GMT +12 horas.
¿Y esto qué es?
Pues significa que existe una diferencia horaria de 12 horas entre NZ y España, por lo que la comunicación será un tanto difícil.
Por ello, este blog será el punto de encuentro en el que yo plasmaré mis experiencias allí vividas, y vosotros podréis leerlas.

29 mar 2011

Miércoles 23

Me he despertado bastante confundido. Me dolía la cabeza, tenía la nariz taponada, y mi boca estaba sequísima, seguramente porque había pasado la noche entera con ella abierta porque no podía respirar por la nariz.

Gillian me ha dicho que tenía que traer a Seb a casa, y darle de cenar a eso de las 16:30 de la tarde, y que Simon le recogería a las 17:00 para llevarle a la piscina. Y en cuanto estaba diciendo eso, ha recibido un sms de Simon diciéndole que sería él quien recogería a Seb del colegio hoy, y mañana. Por lo tanto, y palabras literales de Gillian, “no tienes que trabajar ni hoy ni mañana”. Se ha dado la vuelta, y se ha ido, y mientras se estaba dando la vuelta ya estaba saltando con el puño en alto (de verdad de la buena). ¡¡Dos días más sin trabajar!! ¡Genial!

He ido al colegio con Seb, y le he avisado que luego le recogería Simon, y me ha dicho que ya lo sabía. Le he dejado en su clase, me he sacudido las manos, y me he ido a la mía. Allí ya estaban Nicole y Glen.

Antes del morning tea, he ayudado a los alumnos a escribir una pequeña historia o una pequeña narración de lo que ellos quieran, y que sirve para evaluar su capacidad escrita mediante superación de metas propuestas por el profesor, como, por ejemplo, “Escribir mi historia con una frase que incluya “y” o “porque” para que sea más completa”.

Después del morning tea han hecho los típicos grupos que le gustan a Glen (los 6 grupos con nombres de animales). Y ya me he enterado porqué los hacen: en NZ los alumnos de una misma clase se dividen en grupos, de forma que los integrantes de dichos grupos tengan el mismo nivel académico entre sí. Por eso, dependiendo del grupo, te encuentras con niños muy válidos y muy despiertos, o uno que tienes que estar insistiéndoles todo el rato en que averigüen la solución o lo que tengan que hacer. A veces llegaba a ser desesperante el porqué con unos grupos las cosas salían perfectas, y luego con el siguiente no funcionaban. Ahora sé el porqué, pero no entiendo las razones que tienen para dividir a los niños. En mi opinión, los alumnos que son más avispados, o más capaces están en continuo contacto con los alumnos que no lo son, de alguna forma tiran de ellos para que se incorporen al ritmo normal de la clase, y al nivel que desde la legislación se estipula. Sin embargo, en NZ los niños más avanzados se nutren entre ellos, y su avance intelectual es rápido, mientras que los niños con aprendizaje lento, no tienen con quien ayudarse, porque el nivel en el que se mueven es el mismo que el suyo, por lo que, yo creo, la desmotivación acaba por alcanzarles. No en estas etapas, pero sí en el High School (la Educación Secundaria, que empieza cuando tienen 13 años).

Hoy para el lunch tenía pensado hacer un perolo de pasta. Así que antes de salir por la mañana, le pregunté a Gillian si podía hacerlo. Ella me dijo que sí, que además ella iba a estar ocupada en una reunión por la tarde, y llegaría tarde a casa, así que podía hacerme la cena. Le contesté que tenía pensado hacer pasta para “lunchear”, no para cenar; pero que si ella no iba a estar en casa para cocinar, le podía preparar un plato de pasta para que no tuviera que hacerlo tras un largo día de trabajo. Le gustó la idea, y así, cuando llegué a casa, me puse manos a la obra. Cocí pasta, freí un poco de bacon, y cuando la pasta estuvo terminada, lo mezclé todo con un poco de mantequilla y unas hierbas italianas (orégano, albahaca, y no sé qué más). No tenía nata para echarle, y no me atrevía con la leche sabor queso que tienen en esta casa, así que lo dejé como estaba. En la nevera había queso, y había tomate, así que si lo encontraba “soso”, podía acompañar la pasta con una de esas cosas.

Yo tomé un poco de mi obra, y me pareció que los espaguetis sabían distinto de España, pero no estaban malos. Y volví al colegio sin poder conectarme al Skype. Una vez allí, y después de tomarme un paracetamol, me encargué de los alumnos (esta vez divididos en tres grupos: blue, green and red). El juego consistió en representar acciones cotidianas y rutinarias que cada uno tuviera a lo largo de un día normal. Y la verdad es que salió genial, a los niños les gustó, e incluso, uno de los profesores, el del primer día que izaba la bandera, me preguntó que qué era lo que tenían que hacer, y me dijo encantado que me pasara un día de la semana que viene por su clase para verla y ayudarles en lo que pudiera. Le respondí encantado que sí.

A todo esto, el martes Glen me dijo que, en la próxima semana, durante un par de días, me iba a mandar a distintas clases para que las viera y conociera un poco más el colegio; y además, me encargó la tarea de dar a 6 alumnos clases de español (6 al principio, pero puede que más tarde se apuntaran más), aunque esto último lo veo un poco difícil.

Después del colegio, y de NO tener que cuidar a Seb, quedé con algunos de los españoles en Courtenay Place para tomar unas cervezas, y luego volví pronto a casa. Cuando estaba volviendo, Gillian me envió un mensaje que diciendo que la pasta estaba sabrosa, y que era agradable encontrarse la cena preparada sin tener que cocinar. “Prueba superada” – pensé. Y es que vete tú a saber si la pasta le iba a gustar o no…

Ya llegué a casa y estuve hablando con ella. Me dijo que mañana y pasado no iba a estar en casa tampoco, así que me tenía que currar algo para cenar. “Ningún problema, creo que podré sobrevivir”, la dije.

Me fui a mi habitación y estuve intentando escribir algo para el blog, pero mi cabeza me daba vueltas, porque me había tomado un paracetamol y una pastilla para la congestión nasal, cuyo prospecto dice que puede causar somnolencia en algunas personas. Yo era una de esas personas.

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