Nueva Zelanda. UTC/GMT +12 horas.
¿Y esto qué es?
Pues significa que existe una diferencia horaria de 12 horas entre NZ y España, por lo que la comunicación será un tanto difícil.
Por ello, este blog será el punto de encuentro en el que yo plasmaré mis experiencias allí vividas, y vosotros podréis leerlas.

29 mar 2011

Sábado 19: Lago Taupo

Antes de nada, un mapa de la Isla Norte para que os situéis:



(Continúo la historia del viernes 18)

Ya estábamos todos para empezar el viaje. Nos distribuimos de la siguiente forma: Celia, Esther, Teresa y yo en el Ford; y David y Virginia en otro. Tardamos 6 horas en llegar a Taupo, pasando por valles increíbles, con montañas a los lados y enfrente. En cuanto cambiabas de valle, el aspecto del mismo cambiaba con respecto al anterior: de bosque a arbustos de color rosa, de esos arbustos a hierba, de la hierba a cultivos, de los cultivos a vegetación típica del Teide (nunca he estado, pero es lo que decían los demás cuando pasamos por allí). Vamos, una gozada.

Primero fuimos al hostal, para certificar nuestra reserva. Y resulta que teníamos que entregar el papel impreso de la misma, y no valía con el número ni con los datos de la misma. Tenía que estar el papel físicamente. Así que nos dedicamos a buscar el punto de información y un sitio dónde hacer impresiones. Encontramos los dos, y mientras unos iban a hacer la impresión, otros recogían información de las actividades que podíamos hacer aquí: saltar en paracaídas, parapente, bungy jumping/puenting, navegar por el lago Taupo, ir a las aguas termales, hacer rafting, ir en canoa por el lago, montarse en una lancha a motor y bajar a toda velocidad por uno de los ríos que desembocan en el lago, ir a alguna villa maorí, ver géiseres…

Nos decantamos por el bungy jumping/puenting, luego ir a navegar con un barco velero por el lago Taupo hasta unas estatuas esculpidas en rocas situadas a una hora y media navegando, y terminaríamos en unas aguas termales de libre acceso.

En primer lugar, el bungy. Nos costó unos 130 $NZ (al cambio son unos 70€), y la verdad es que a la hora de pagar no estaba yo muy convencido. Afortunadamente (¿o no?), cuando pagabas no podías devolver el dinero, así que no te quedaba otra que saltar, por lo que los nervios que te empiezan a surgir cuando te imaginas la situación empezaron a desaparecer. Fuimos al sitio desde donde tiene que saltar, y la verdad es que era un poco impresionante. Era precioso, pero impresionante. Y a pesar de todo, estaba tranquilo. “Qué raro” - me decía. Y es que no estaba nervioso ni un ápice. Y eso que antes de saltar, había una mujer que estaba pasándolo fatal porque no se atrevía a saltar, y cuando finalmente lo hizo (habían pasado 10 minutos), me empecé a poner ansioso porque quería saltar.

Cuando llegó mi turno, me pusieron la cuerda atada a los tobillos, me aseguraron que estaba bien enganchada, tanto a los tobillos como a un arnés que me pusieron en la cintura, y me pesaron. Me dijeron que si quería tocar el agua, y les dije que por supuesto, que con los brazos. El tío, que vacilaba a todos, me dio permiso para acercarme al saliente y me dijo que si estaba preparado. Fue entonces cuando vi a lo que me enfrentaba: 50 metros de caída libre. Y de pronto vinieron los nervios y las dudas. Mi cerebro decía: “¿Qué cojones estás haciendo? Que nos vamos a matar, estúpido”. Hice caso omiso de lo que mi cerebro decía, y de lo que mi boca salía (según mis amigos españoles, decía cosas sin sentido, pero eso sí, en inglés todo), y me concentré en lo que tenía que hacer. “¿Y qué tengo que hacer? ¿Cómo me tiro? ¿Qué hago cuando esté abajo?” Todas esas cosas me asaltaban, mientras estaba en el saliente. “No puedo hacerlo”. Y oí al tío que nos ponía los arneses contar hasta 0, y vi mi momento. En cuanto oí el cero, salté porque si no no iba a haber otro momento para ello. Y la sensación fue INCREÍBLE. Cierto que duró muy poco, pero cada vez que lo pienso, que recuerdo ese momento, noto como la adrenalina empieza a fluir por mi cuerpo… El saltar, que pienses que es insano, que es antinatural, sentir el vacío, la caída, y finalmente que la cuerda te frena y vuelves para arriba… es una sensación tan liberadora como apasionante... Sólo os digo que estuve gritando "Yes" y "Yeah" y otros palabros ingleses hasta que me recogieron, y tardaron lo suyo...

Este no soy yo, pero sí que es el salto que hice:


(Claramente, el próximo reto es el salto en paracaídas).

Después de eso, fuimos a comer al McDonalds, y cuando llegó la hora de salir en barco (a eso de las 17:00) nos acercamos al puerto y localizamos el barco que nos iba a llevar a las rocas antes mencionadas. El barco era un velero con motor, bastante bonito, y en el que íbamos los 6 españoles, un alemán que ya había viajado antes hasta allá, y que era amigo del capitán, y el propio capitán. El viaje duró dos horas y media, y las estatuas estaban muy viejas y apenas se veían. Eso sí, había un símbolo maorí esculpido en la pared de roca que era moderno, realizado relativamente hace poco, es decir, que no fue hecho por los antiguos habitantes de Taupo.

A la izquierda, al nivel del agua, se pueden ver las estatuas, mientras que en la pared aparece lo que os decía.


Cuando llegamos a tierra, nos dirigimos a las aguas termales. Seguimos el camino, y ya desde una distancia considerable veíamos el vapor del agua de dichas aguas termales. Serían las 20:00 de la tarde, y la temperatura iba bajando, pero no nos íbamos a ir sin probar algo típico de allí. Y tan placentero fue aquello, puesto que nunca había visto algo parecido (¡¡el agua emanaba de la tierra ardiendo!!), que estuvimos tres horas metidos en el agua… Tan relajante fue, que yo, que me sentía pletórico, me entró un sueño tremendo que casi me quedo dormido dentro del agua (aunque también es cierto que sólo había dormido una hora). Nos decidimos a abandonar las aguas termales, y fuimos a cenar al Burger King. Sí, tenemos mucha variedad, el McDonalds, y el Burger King; y de ahí a la cama que teníamos que descansar para ir al día siguiente a Rotoura.

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