No hay peor cosa que te despierten a gritos… y hoy me ha pasado. Pero no sólo gritos, sino también por intentar cantar canciones desafinadas. Los culpables: Gillian y Seb. ¿Cómo se les ocurre cantar a las 7:15 de la mañana? A ver, no digo que no estés contento por la mañana, que no lo puedas compartir, demostrar, exteriorizar… pero no sé, unos mínimos. Yo me alegro de que por la mañana estén contentos, que les guste ir a trabajar, que les guste ir al colegio, o lo que sea por lo que están felices… pero déjame dormir.
El caso, que me he despertado oyendo una canción típica en inglés (ni idea del nombre, no me acuerdo), pero ni mucho menos interpretada por Serrat, o por Monserrat Caballé; más bien parecía el relinchar de un caballo… Pero el disgusto de tener que abrir los ojos se me ha pasado cuando me he acordado que esta tarde no trabajaba, y que era St. Patrick’s Day, y podía ir a Wellington con una excusa. Pero primero, el colegio… Por la mañana me he encargado de un par de niños que pronunciaran las palabras famosas correctamente. Después del morning tea he trabajado con un grupo leyendo un libro sobre arañas, haciéndoles preguntas, y luego exponiendo las diferencias entre los humanos y las arañas, y las semejanzas que también existían entre ellos. Los niños eran incapaces de pensar en diferencias y en similitudes por sí solos, y les tenía que estar ayudando cada dos por tres: “Los humanos tienen piernas, ¿y las arañas?”, “Los humanos tienen pelo, ¿y las arañas?”, “Las arañas pueden tener veneno, ¿y los humanos?”. Y nada, que han sacado las diferencias a cuentagotas…
Y por la tarde, tras hablar por Skype con Víctor y cambiarme de ropa (camiseta de España, pantalón del Real Madrid, medias y zapatillas de fútbol) he vuelto al colegio.
¿Por qué me he cambiado de ropa? Porque he tenido que dar una clase de “soccer” (es como se llama al fútbol aquí) a las clases 1, 2, 3, 4 y 5. Todos tienen entre 5 y 6 años, y es bastante difícil diseñar una clase para esas edades de un deporte colectivo y táctico, así que, les dije que tiraran a portería, que se pasaran unos a otros, que se intentaran regatear, y finalmente, que hicieran un partidito de fútbol.
Cuando el colegio ha terminado, me he vuelto a casa (sin Seb) y he quedado con Bea y Celia en Wellington a las 16:00 para ir a mirar el coche que habíamos alquilado. Sí, alquilado, porque el día anterior, el resto quedaron en casa de David (en Lower Hutt) para organizar un viaje para este fin de semana. Al final salió ir el sábado en la madrugada al Lago Taupo, dormir en un hostal allí, y el domingo ir a Rotorua (más al Norte) y volver a Wellington. Por lo que íbamos a ir a la empresa, cerciorarnos de que estaba todo en orden, e incorporarnos a la fiesta de San Patrick’s Day.
Antes de salir de casa, después de recoger la ropa del tendedero, y llevarla a mi habitación, he roto la cesta que he utilizado para llevarla porque la he tirado desde el piso de arriba a la alfombra de abajo. No me preguntéis las razones, simplemente me dio por soltarla y no tener que bajar a dejarla... Ni me imaginaba que se pudiera romper. Le he mandado un sms a Gillian diciéndole que, cuando estaba cargando con la ropa, me he caído, con la mala suerte de que había caído encima de la cesta, y que se había roto; que lo sentía mucho, y que compraría una nueva. Rápidamente me ha contestado diciendo que gracias por decírselo, que no pasaba nada, y que gracias por el ofrecimiento, pero que no hacía falta que comprara una. Además me decía que había comprado un Router Wireless (que permite conectarse inalámbricamente a Internet). “Whaaaat!? ¿Y qué hago ahora con el Módem USB que me había comprado…?”. Pues una sóla cosa: comérmelo.
El caso, que he salido de casa, he quedado con las chicas, se nos ha pasado la hora, y no hemos ido a la empresa de alquiler. Hemos ido directamente a Courtenay Place, dónde hay mínimo 5 pubs irlandeses, y allí estaba la fiesta y la alegría. Yo, que iba vestido con mi “zamarra” de España (el resto me lo he cambiado), iba dando el cante entre tanto verde. Tanto, que un escocés ataviado con una camiseta del Celtic de Glasgow me ha cogido en uno de los pubs y me ha dicho que qué coj… hacía vestido así. Al principio he temido por mi integridad física, ante semejante bicho medio bebido que exaltaba los valores de St Patrick’s Day: verde + alcohol. Pero estaba bromeando, y después de hablar un rato sobre qué hacía aquí, de que yo soy del Celtic de Glasgow (“Tengo una camiseta de ese equipo”, le decía), hasta me ha abrazado… He huido en cuanto he podido, y me he reunido con mis amigos.
Luego se han unido a nosotros Rocío, Esther y una de las japonesas, porque el resto se quedaban en Lower Hutt, cuando cambiábamos de local. Allí, conocí a un par de irlandeses, y uno de ellos, trabajaba como maquillador en la película de “El Hobbit” ¡¡cobrando 2.500 $NZ a la semana!! También conocimos a tres “aussies” (australianos), dos de los cuales parecían que más bien procedían de la china profunda.
Tan bien nos lo estábamos pasando que llegó la hora de volver a casa. Yo me iría andando, mientras que las chicas se irían en tren. Pero resulta que, el último tren a Lower Hutt pasaba a las 11. Demasiado tarde. Eran las 12. Las chicas no tenían más trenes. Al final, tras mucho meditar, decidieron coger un taxi (se llegaron a plantear dormir en Wellington, porque el taxi exigía 70 $NZ por el trayecto). Yo me fui para casa, y llegué a eso de la 1.
Al día siguiente tenía excursión con el colegio a “Capital E”, que es una especie de festival de teatro para niños. Menos mal, porque estaba tan cansado, que ni me imaginaba dando clase.
Pero te llevaste al final la camiseta del Celtic? xk te la podias haber puesto ese dia ;D
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