Me he levantado bastante despejado en comparación con los otros días. Seb no dormía en casa, por lo que he aprovechado y me he levantado más tarde de lo normal. Tanto, que no he visto a Gillian por la mañana, puesto que se ha ido cuando yo estaba remoloneando en la cama. Esto de remolonear se está convirtiendo en algo bastante peligroso, porque es algo que te va afectando y no haces tampoco mucho por evitarlo… ¡se está tan a gustito en la cama!
Fui a clase, y antes del morning tea, los niños hicieron las historias en las que tienen que cumplir una tarea propuesto por el profesor.
Después del morning tea, Glen se tenía que ir a un funeral por que una chica de 21 años, hija de una ex-profesora del colegio, falleció hacía dos días. Yo de esto no me acordaba (lo anunciaron el martes durante el morning tea en el Staff Room) y según llegué a clase, vi a Glen más arreglado de lo normal, y le dije que si iba a alguna boda… Cuando finalmente lo recordé, pensé “Tierra, trágame”. Nicole me dijo que no pasaba nada, que no le diera importancia, pero la verdad es que al menos te sientes un poco estúpido.
El caso, que como se iba, nos dejaba a cargo de la clase hasta el lunch. Por lo tanto, Nicole y yo nos haríamos con el control de los alumnos y de la sesión. Para ello, nos dejó una tabla con los famosos grupos, y con las respectivas tareas que esos grupos tenían que hacer: leer pequeños libros (little books - LB), leer libros grandes (big books - BB), hacer letras con letras magnéticas y una pizarra metálica del tamaño de un cuadernillo (magnetic letters - MG), leer un libro y formular preguntas para asegurarnos que se han enterado (teacher - T), coger el libro que quieras y leerlo (libray shelf - LS), y por último, escribir la mayor cantidad de palabras que puedas (write words - WW). La verdad es que los alumnos funcionaron bien, no armaron líos, e hicieron su trabajo perfectamente.
Cuando terminaron recogieron la clase, y fueron a tomar el lunch. Yo me vine a casa, y comí la pasta que hice el día anterior. Divina.
Ya de vuelta al colegio, y si recordáis que un profesor me invitó a acompañarlos a jugar al “soccer”, me fui con los mayores, que tienen 12 años, a jugar al fútbol a un campo que hay cerca. El campo era de rugby, enorme, pero los profesores que iban con las clases (tres clases, con 35 niños en cada una), dividieron el campo en dos. Los chicos jugarían en un lado del campo, y las chicas en otro. Las chicas que mejor jugaran lo harían con los chicos. Se hicieron dos equipos por cada campo, y yo me puse a jugar con los chicos un partido.
Hacía un mes que no practicaba algún deporte, que tocaba algún balón, que corría… Tras unas cuantas carreras, estaba cansadísimo, pero no podía parar… ya que no sabía cuándo sería la próxima vez que jugaría al fútbol. Los niños se distribuían bastante bien por el campo, con las posiciones típicas del fútbol: goalkeeper (portero), defender (defensa), mildfield (centrocampista) y striker (delantero).
En cuanto al nivel, había algunos niños que jugaban bastante bien. Y es que, el fútbol (o soccer, como dicen ellos) es el deporte nacional aquí en NZ. Se practica mucho, los niños pequeños juegan al fútbol antes que a ningún otro deporte, y se sigue mucho. El rugby y el cricket, en cuanto popularidad, son deportes secundarios comparados con el fútbol; aunque sus selecciones nacionales (All Blacks y Black Cups, respectivamente) sean bastante más competitivas que la de fútbol (All Whites).
Una vez terminado el partido, el profesor que me invitó a venir (Clent), estuvo haciendo divisiones de los alumnos, para hacer los famosos grupos de nivel, ya que la semana que viene cada grupo realizará un entrenamiento. Clent me preguntó que si quería darles clase, y yo respondí que de acuerdo, que me prepararía una sesión de fútbol para ellos.
Volvimos al colegio, y Glen y la clase estaban en la biblioteca municipal, así que estuve con otra clase y con su profesora haciendo Ed. Física. Y resulta que, esa profesora, pensaba que era una borde y una antipática, porque nunca me saludaba; pero en realidad es bastante maja, y espero que a partir de ahora me salude cuando nos crucemos por el colegio.
Volví a casa, sin Seb, puesto que se iba con Simon, y decidí irme a Wellington a darme un paseo yo sólo y así no tener que quedarme en casa. Me fui a la embajada española, que hacía tiempo que quería pasar por ella, para saludar e informar de mi presencia en NZ. Allí, una mujer, que creo que era cántabra, me saludó, y me preguntó si había rellenado el impreso con mis datos, para en caso de haber algún problema, localizarme rápidamente. Le contesté que lo hice por Internet, a lo que me dijo que mejor hacerlo a mano porque el de Internet se guarda en el servidor de Internet de Madrid, y que era trabajoso acceder a esos datos desde aquí. Me dio unos papeles, y me invitó a acudir a las 17:30 del jueves a la sesión de cine de la última semana del mes. El mes pasado no pude ir porque tuve que cuidar del niño, y porque creía que se hacía cada jueves de la semana; y no dije a Gillian de no cuidar a Seb por eso, porque pensaba ir otro jueves cualquiera. Pero una vez, y no más. El jueves que viene iré a la embajada.
Después continué con mi paseo, conocí a una pareja española que hacía una ruta por NZ y que se iban a la Isla Sur al día siguiente. Y a un vasco que era su tercera estancia en NZ.
Me fui para casa, y estuve viendo una película mientras cenaba, ya que Gillian se había ido al teatro, y llegaría tarde. Me preparé un filete de ternera, estilo escalope, que estaba un poco soso. Después empecé a escribir las entradas antiguas para el blog, y me fui a la cama.
No hay comentarios:
Publicar un comentario