Nueva Zelanda. UTC/GMT +12 horas.
¿Y esto qué es?
Pues significa que existe una diferencia horaria de 12 horas entre NZ y España, por lo que la comunicación será un tanto difícil.
Por ello, este blog será el punto de encuentro en el que yo plasmaré mis experiencias allí vividas, y vosotros podréis leerlas.

29 mar 2011

Viernes 25

El viernes me volví a despertar más tarde, porque Seb no durmió en casa. Pero me dio tiempo a hablar con Gillian sobre lo que los españoles íbamos a hacer este fin de semana: nos íbamos a la costa Este de la Isla Norte, porque el paisaje es precioso, y al Sur, en una zona donde hay una colonia de focas. Me dijo “ok”, y se fue.

Yo me fui al colegio. Hoy tenía excursión con la clase de los mayores, que tienen 12 años (los mismos con los que, el día anterior, fui a jugar al fútbol), al festival de arte/s que tiene lugar en Wellington llamado Capital E. En este caso, fui invitado por uno de los profesores del centro, para acompañar a los tres tutores y a unos cuantos padres y echar una mano. Pero los alumnos de 12 años son más responsables que los pequeños, así que exigen menos atención, por lo que puedes disfrutar más de las obras.

En la primera de ellas, un hombre estuvo haciendo música con numerosas cosas, tales como globos, sillas, zanahorias, tubos de plástico, guantes… cualquier cosa le servía para hacer sonidos. También tenía una mesa para mezclar, y utilizaba los distintos sonidos que producía para hacer armonías con ellos.


La segunda obra, después del morning tea (que por cierto, durante el morning tea, entré en una tienda para comprar Coca-cola, y cuando iba a pagar, un hombre me dijo que me invitaba, y pagó con un billete de 20 $NZ; me quedé sorprendido, y le di las gracias. Luego me di cuenta de que posiblemente, me faltaban 20 $NZ de mi cartera, aunque no lo sé muy bien), es la mejor de las 5 que he visto del festival. En ella se cuenta la historia de un niño que juega muchísimo a los videojuegos, y que no hace caso a su hermana ni a su mejor amigo, así como a su madre. Una tarde está jugando a la videoconsola, cuando una mariposa entra en su habitación y le incomoda mientras juega. El niño, asqueado, persigue a la mariposa por su cuarto, hasta que ésta sale del mismo y el protagonista sale a la calle para acabar con ella. Es entonces cuando empieza una especie de viaje místico, en el que aprende que los videojuegos no le aportan nada a su vida. Cuando vuelve a casa, su comportamiento con los suyos cambia de repente, y olvida los videojuegos para siempre. La obra tenía muchos juegos de luces, con claroscuros para que unas personas vestidas de negro pudieran mover objetos como si de magia se tratase. Me pareció una obra complicada para los alumnos, pero sí que estaba bien ambientada y actuada.

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La tercera obra, tras “lunchear”, era una especie de baile en medio de Civic Square, delante del Ayuntamiento de Wellington, sobre “naturaleza y reciclaje”. Pero vamos, que podía ser sobre cualquier otra cosa que pudierais imaginar, porque lo único que hacían era bailar y moverse… Lo siento, mi sentido sobre este tipo de actuaciones, en las que se supone que pasa algo, es nulo. No veo nada más allá, sólo bailarines “danzando”.

Una vez terminada, volvimos al colegio, justo cuando las clases habían terminado. Luego tenía que ir a casa de Glen, que celebraba una barbacoa. Cada profesor que acudiera, tenía que llevar una cosa de comer, ya que es una costumbre de aquí: llevar algo para el anfitrión. Yo elegí hacer sangría, puesto que todos los kiwis que han ido a España o que conocen España tienen una cosa en común: les encanta la sangría. El problema es que aquí el alcohol es muy caro, así que con todo el morro le comenté a la profesora de la clase de al lado, que es la que llevaba todo el tema de comidas y platos, y cuyo nombre es Felicity, que el vino estaba muy caro, y que no podía permitírmelo. Ella, al oír hablar de sangría (ella ha estado en España y algunos años en Sudamérica, y le encantó), lo único que me dijo fue: “Tú sólo dime qué necesitas, y yo te lo compro”. Genial. Le dije la receta ayer y hoy tenía hecha la compra. Lo malo es que compró Sprite en vez de zumo de limón/Fanta limón, aunque finalmente eché zumo de naranja que Glen tenía por casa. Por lo tanto, yo ya cumplí con la tradición de llevar algo al anfitrión, pues preparé la sangría. No quedó mal, aunque a mí me parecía que le faltaba un poco de azúcar, pero puede que fuera por tener zumo de naranja en vez de zumo de limón. Aquellos que la probaron dijeron que estaba buena y sabrosa.

Pero antes de eso, estuve hablando con Nicole, porque me dijo que ella iría en coche hasta allá, y me dijo, puesto que no sabía dónde estaba la casa, que si quería me podía acercar a mí también. Así que teníamos que concretar la hora a la que me iba a recoger. Quedamos a las 16:30 en mi casa. A mí me parecía tarde, porque la barbacoa empezaba a las 16:00, pero como encima me llevaba, no dije nada.

Me fui a mi casa, y me dispuse a terminar unas entradas del blog, mientras la esperaba. Pero no lo hacía. Y seguía sin venir. Me mandó un sms diciéndome que salía para recogerme a las 16:50, pero seguía sin venir. Al final llegó a las 17:30 acompañada de su hermana (gemela), y es que resulta que la hermana se había retrasado por no sé qué historias que no vienen al caso.

Llegamos allí con toda la gente ya repartida, pero afortunadamente no habían empezado a comer. Hice la sangría, y estuve hablando con distintos profesores. Al final se hizo la carne y demás, y empezamos a comer. Había salchichas, filetes, patatas, maíz, pan, hamburguesas de tofu, salsa, y muuuchos postres (había un tiramisú, del cual comí un cuarto del total…).

Cuando llegó la hora de irse, me despedí de todos y me fui a Wellington a un evento benéfico, llamado “Cuba 4 CHCH” (no el país, sino la calle Cuba St.) ya que en los locales de dicha calle había una serie de conciertos y monólogos. El acudir a los conciertos te costaba 10 $NZ y podías ir a tantos como quisieras.


Para ir quedé con un par de japonesas y una alemana que era su primera semana en Wellington, y que iba al WBS. Cuando terminaron los conciertos, quedamos con el resto de los españoles y una filipina del WBS y con la que salimos un fin de semana (el que aún no he posteado), que habían venido más tarde y en coche. Pronto volvimos para casa porque al día siguiente íbamos a dormir en casa, ya que al día siguiente teníamos viaje. Yo me fui a dormir a casa de David, que tenía la casa libre, para no tener que ir por la mañana a Lower Hutt, lo que me llevaría una hora. La hora de amanecer eran las 7:30 de la mañana.

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